ALIENTO FRESCO
La halitosis o el mal aliento, como se conoce popularmente, es una molestia muy frecuente, que dificulta nuestras relaciones interpersonales. Generalmente, la halitosis es un síntoma que se presenta con mayor o menor intensidad y que no es percibible por la persona que lo padece hasta que alguien de confianza se lo comenta.
Las causas del olor desagradable en la boca, se encuentran principalmente en una inadecuada higiene bucal y en diversos trastornos digestivos. También, ciertos hábitos como el fumar, beber alcohol, café y otras sustancias que dejan en la boca un molesto olor, nos dificulta aproximarnos a los demás con seguridad y confianza.
Reducir la ingestión de alimentos grasos y el exceso de tabaco, alcohol y café, junto a una correcta higiene buco-dental, nos ayuda a minimizar la halitosis. También realizar respiraciones profundas, exhalando la tensión física y mental, favorece la eliminación de estrés, lo cual es otra de las causa del mal aliento, debido al desequilibrio que éste produce en el organismo. El masticar una hoja de menta después de las comidas, nos ayuda a mantener un aliento fresco y agradable.
BUENAS TÉCNICAS:
Además de seguir una buena higiene bucal y cuidar la alimentación, existen ciertos puntos energéticos en el cuerpo que nos ayudan a mejorar la digestión, reducir el estrés y aumentar nuestra capacidad respiratoria, que favorece la eliminación de sustancias nocivas. A continuación te indicaremos tres puntos, sencillos y eficaces, para mantener un aliento fresco.
1. Descongestionar la energía del estómago
Ejerce una presión en el punto situado en el centro del surco del mentón, justo por debajo del labio inferior. Mantén la presión entre 2 y 5 minutos, inspirando por la nariz y exhalando por ésta y por la boca.
2. Eliminar la energía nociva
Coloca la yema del dedo en un punto que se encuentra por encima del pliegue de la muñeca. Ejerce presión entre uno y tres minutos. Respira con regularidad por la nariz, espirando cada vez por ésta y por la boca. Seguidamente, realiza la presión en el otro lado.
3. Regular la función intestinal
Sitúa la yema de los dedos medios en los puntos que se encuentran a los lados del ombligo. Inspira profundamente y al soltar el aire ejerce una presión profunda y firme, inclinando el torso ligeramente hacia delante, y liberando todo el aire por la boca. Repite las presiones entre 10 y 20 veces.
Juan José Plasencia
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