AUMENTA TU ENERGÍA
La continua actividad de nuestro día a día nos supone un desgaste de energía que si no la sabemos recuperar, puede generarnos problemas de salud, reduciendo o minimizando el bienestar y el entusiasmo de vivir. Cuando los niveles de energía de nuestro organismo descienden, es fácil que bajen las defensas y aparezcan los típicos síntomas de cansancio, fatiga mental, dolores crónicos, ansiedad, dificultades digestivas y frecuentes cambios en los estados de ánimo, que nos hacen susceptibles a las enfermedades más comunes. Existen muchos factores que afectan el metabolismo del organismo y su equilibrio energético; desde los cambios climáticos, el estrés, hábitos alimenticios, relaciones interpersonales. También nuestro estilo de vida y las aspiraciones íntimas, tienen influencia en nuestro desgaste energético.
Abrirse a recuperar la energía es una disposición mental, que de sólo imaginarlo nos ayuda a ganar vitalidad y entusiasmo. Respirar vigorosamente por ambas fosas nasales, es una forma eficaz de incrementar la fuerza vital que poseemos. Realizar caminatas matinales, de veinte minutos, a un ritmo vigoroso, estimula las funciones de los órganos internos, generando más energía en nuestro sistema psicofísico. También las visualizaciones de lugares y situaciones agradables, favorecen una actitud positiva, generándonos una sensación de plenitud y bienestar general.
BUENAS TÉCNICAS:
Todas las personas poseen un tesoro de energía. Los ejercicios que te proponemos a continuación son efectivos y eficaces para acceder a esa inmensa riqueza energética que yace en nuestro interior, mejorando la relación cuerpo-mente y favoreciendo la motivación y el entusiasmo.
1. Eliminar la fatiga
Coloca la yema del dedo pulgar en un punto situado en el centro de la palma de la mano. Presiona con firmeza entre uno y tres minutos. Respira profundamente y con fuerza. Después realiza la presión en la otra mano.
2. Aumenta la energía
Con la yema del pulgar ejerce una presión en un punto que se encuentra en la planta del pie. Realiza la presión repetidamente entre uno y tres minutos. Primero en un pie y luego en el otro. Respira con ritmo y regularidad.
3. Despertar la vitalidad
Cierra la fosa nasal izquierda con la yema de los dedos e inspira suavemente por la fosa nasal derecha, para luego exhalar el aire vigorosamente manteniendo la otra cerrada. Realiza de 10 a 20 respiraciones completas y vivificantes.
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