MEJORAR LA ACTIVIDAD SEXUAL
La actividad sexual tanto del hombre como de la mujer está motivada por una variada combinación de estímulos visuales, auditivos, olfativos, gustativos y táctiles. Esta compleja combinación activa los elementos químicos relacionados con el impulso sexual que se encuentran en el cerebro, dándole forma a esta fuerza con la venimos al mundo y que nos une a la infinita fecundidad de la naturaleza.
La sexualidad es en gran medida una respuesta y una necesidad de nuestro sistema nervioso, aunque consciente o inconscientemente reprimimos o suplimos nuestros impulsos con otros placeres. Mejorar la actividad sexual implica un compromiso de cada persona para disfrutar de su sexualidad, lo cual hace necesario conocer bien nuestro cuerpo y las zonas más sensibles al placer, así como ser capaces de expresar nuestros deseos y necesidades.
Una de las principales causas por las que no disfrutamos de la actividad sexual es la excesiva tensión que acumulamos en nuestro cuerpo, tanto a nivel físico como psíquico, para liberar esta tensión te proponemos un ejercicio sencillo de realizar; situándonos de pie con las piernas separadas a lo ancho de la cadera y con las manos en la cintura, movemos la pelvis lentamente hacia delante y hacia atrás, acompasando la respiración. También podemos realizar movimientos circulares con cadera en un sentido y luego en el otro, de modo que se relaje ésta para permitir una mayor movilidad y soltura que favorezca nuestra actividad sexual.
EJERCICIOS:
Los ejercicios físicos que describimos a continuación nos permiten liberar la tensión corporal y mental, ya que éstos aumentan la movilidad de la pelvis tonifican los glúteos, los muslos y la parte baja de la espalda. Estos ejercicios sencillos y eficaces potencian la capacidad natural que posee el cuerpo para disfrutar y expresarse plenamente en los momentos de unión que compartimos con nuestra pareja.
1. Fortalecer la cadera
Colócate en cuclillas con las rodillas separadas y las manos en los pies. Deja caer la cadera y relaja la espalda, especialmente la parte baja. Seguidamente moviliza la pelvis hacia delante, apretando los músculos de los glúteos y de la zona inferior de la pelvis, por unos segundos. Después relaja y repítelo entre cinco y diez veces, acompasando la respiración.
2. Tonificar la pelvis
Túmbate de espaldas con las piernas dobladas y los pies firmemente apoyados en el suelo, coloca las manos a los lados de la cadera. Inspira profundamente y al soltar el aire eleva la pelvis, utilizando para ello los músculos de la cadera y de los muslos. A continuación baja la pelvis lentamente. Repite el movimiento descrito entre cinco y diez veces con una respiración rítmica.
3. Flexibilizar la zona lumbar
Ponte a cuatro patas, con las manos a lo ancho de los hombros y paralelas a las rodillas, inspira profundamente llevando la cabeza hacia atrás y hundiendo la parte baja de la espalda. Seguidamente lleva el mentón hacia el pecho y mete el vientre, arqueando la espalda mientras sueltas lentamente el aire. Repite el ejercicio de diez a veinte veces.
Juan José Plasencia
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