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Vientre Plano

El vientre es una de las primeras zonas del cuerpo donde se observan las señales evidentes del descuido físico. Los músculos abdominales tienen mucho que ver en un vientre sobresaliente. Sin embargo, la atención que debemos prestar a nuestra región abdominal no sólo es cuestión de apariencia estética, los abdominales se iterrelacionan con los músculos de la espalda para soportar el tronco, juntos forman un anillo protector natural que sostiene en su lugar los principales órganos internos del cuerpo. Por lo tanto unos músculos abdominales fuertes y tonificados significan una importante protección para la musculatura de la espalda, reduciendo notablemente el riesgo de sufrir dolores físicos serios, especialmente en la región lumbar.

Los ejercicios que te recomendamos te ayudarán a reforzar el soporte natural del cuerpo retrasando parte del desgaste que se produce con el proceso de envejecimiento, al mismo tiempo que mejorará tu forma física, disfrutando de un mejor aspecto y de una importante sensación de bienestar.

Ejercicios:

1. Tiéndete de espalda en el suelo o sobre un soporte firme, descansando toda la espalda y la cabeza, con las piernas estiradas. Inspira profundamente y al exhalar lleva una rodilla hacia el pecho hasta sentir que se estira la parte baja de la espalda y la cadera. Mantén la posición entre 10 y 20 segundos. Seguidamente vuelve a estirar la pierna despacio. Realiza el ejercicio descrito unas 6 veces alternando las rodillas.

2. Continúa tendido de espalda con las piernas estiradas y la cabeza apoyada cómodamente en el suelo. A continuación dobla ambas piernas y lleva las rodillas hacia el pecho lentamente al tiempo que sueltas todo el aire. Mantén la posición entre 10 y 20 segundos, sintiendo como se estiran los músculos de los muslos, cadera y parte baja de la espalda. Realiza el ejercicio descrito de 3 a 5 veces.

3. Manténte tendido de espalda y coloca las manos debajo de las caderas con las palmas hacia el suelo. Levanta las piernas del suelo manteniendo éstas completamente estiradas, de modo que formen un ángulo de 90º. A partir de esta posición baja una pierna sin llegar al tocar el suelo, mantén la otra arriba. Seguidamente sube una pierna y baja la otra sincronizando el movimiento y respirando en cada dos movimientos. En ningún momento las piernas tocan el suelo. Realiza 20 veces el ejercicio. Descansa llevando la rodilla al pecho, hazlo 3 veces más.

4. A partir de la posición anterior flexiona las piernas, apoyando los pies con firmeza en el suelo, y situando los brazos estirados por delante del pecho. Respira profundamente y lleva el torso hacia delante, de modo que las manos se aproximen a las rodillas, soltando el aire. Mantén la posición entre 10 y 20 segundos. Seguidamente relaja y repite el ejercicio 10 veces.

5. Siéntate cómodamente con los antebrazos y las palmas de las manos a los lados de las caderas y apoyados con firmeza en el suelo. Flexiona una pierna y mantén la otra estirada pero separándola del suelo. Realiza un pedaleo lento y rítmico con las piernas, mientras una se estira la otra se flexiona, al mismo tiempo respira con regularidad. Realiza 3 series de 10.

6. Tiéndete en el suelo con las piernas flexionadas y los pies apoyados en el suelo, entrelaza las manos y colócalas detrás de la cabeza. Inspira profundamente y exhalando el aire, levanta el torso dirigiéndolo hacia fuera, de modo que el codo se dirija hacia la rodilla contraria, en todo momento mantén los pies apoyados en el suelo. Vuelve hacia atrás inspirando para realizarlo seguidamente hacia el otro lado. Realiza 10 veces el ejercicio, alternando los lados.

7. A partir de la posición anterior, estira una pierna y levanta la otra manteniendo la rodilla flexionada, hasta que ésta quede perpendicular a la cadera. Adelanta el torso, llevando el codo hacia la rodilla contraria, manteniendo la otra pierna completamente estirada. Realiza el ejercicio 10 veces alternando las rodillas. Respira rítmicamente.

8. Tiéndete en el suelo con la cabeza cómodamente apoyada. Flexiona una pierna y coge la rodilla con la mano opuesta. Seguidamente tira de ella llevándola hacia el suelo al tiempo que sueltas el aire. Mantén la posición en un punto donde sientas que se estira la musculatura de la cadera y de la zona lumbar, sin llegar a sentir dolor. Realiza tres respiraciones completas y después realízalo por el otro lado.

 

 
 
vientre plano

Sabias que...

• El consumo de bebidas gaseosas aumenta la dilatación del abdomen.
• Tomar infusiones de anís estrellado o hinojo ayuda a reducir la hinchazón del vientre.
• Ingerir alimentos ricos en fibras como los cereales y comer abundante fruta activa la motilidad intestinal.
• Usar cremas específicas con un automasaje favorece la microcirculación y ayuda a eliminar las toxinas y la grasa.

 

BUENOS CONSEJOS

• En todos los ejercicios debes meter el abdomen, para fortalecer la musculatura.
• Realizar cada uno de los ejercicios despacio y con un ritmo continuo, será más eficaz que hacerlos deprisa.
• Realiza las sesiones de los ejercicios por lo menos tres veces a la semana.
• Aumenta progresivamente las repeticiones de los ejercicios, hasta que alcances tus objetivos deseados.
• Recuerda que el ejercicio regular es más efectivo que sesiones intensas y agotadoras.

 

 
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